Primeros pasos para una healthy life

@modacanaria | La vida sana está de moda.  Llevar a cabo una alimentación saludable y equilibrada y practicar ejercicio físico de manera regular es una tendencia que está ganando cada día más adeptos, sobre todo en esta época del año donde dejamos atrás un período de excesos y volvemos a retomar nuestros ¿buenos? hábitos. Sumarnos a una “vida sana” significa dejar atrás la palabra dieta y fijarnos en qué comemos y cuándo lo comemos para lograr un objetivo: perder algo de peso, mantenernos… ¡O simplemente estar bien con nosotros mismos!

Sobre todo se trata una labor de concienciación y conocimiento. De concienciación porque lo fundamental es que nosotros queramos adoptar una vida saludable y tener fuerza de voluntad, sobre todo en las primeras semanas, para evitar algunos alimentos y centrarnos en otros más beneficiosos para nuestra salud.  Y conocimiento de nuestro cuerpo, nuestras limitaciones y, por supuesto, ¡nuestro objetivo!

En mi caso, por el trabajo y el blog, muchas ocasiones comía fuera y mal. Si bien es cierto que iba todos los días al gimnasio (es mi manera de desestresarme) no seguía ninguna rutina en concreto. Necesitaba cambiar todos estos hábitos y marcar unas directrices en la alimentación: aprender a comer. Nunca he sido de excesos pero recurría frecuentemente a la comida basura, especialmente en la cena, y me encantaba picotear entre horas.

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Primeros pasos

Tras mis vacaciones tuve claro que necesitaba un poco de orden en las comidas. Había indagado un poco sobre la healthy life, sobre todo en Instagram donde sigo a varias chicas fitness y me sentía identificada con ellas. Así que lo primero que hice fue acudir a un profesional (ver aquí) para que me marcara una rutina de alimentación y ejercicios teniendo en cuenta mis características físicas. ¿Mi objetivo? Eliminar la grasa de algunas partes del cuerpo (como el abdomen) y tonificación.

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Mi nutricionista y personal traineer, Tayri Rodríguez, además de marcarme un plan inicial de 6 semanas (¡ya voy por la sexta!), me está enseñando que todo es más fácil de lo que parece, animándome y motivándome cada día a través de sus pautas, entre ellas:

–        Comer 5 veces al día cada 3 horas, un plan de alimentación marcado por un nutricionista (¡nunca por nuestra cuenta!). El domingo puedes saltarte una comida: es lo que se conoce como cheat meal (o comida trampa). Puedes comer de todo, sin restricciones. Se trata de un «chute» que necesita el cuerpo (y en ocasiones el ánimo) para afrontar una semana más al máximo.

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–        Beber 2 ó 3 litros de líquido al día. No sólo agua, sino también zumos naturales, tés… Te sorprendería saber la cantidad de opciones saludables que hay en el mercado.

–        Hacer ejercicio, en mi caso, lo mismo que antes: 5 veces por semana, pero siguiendo una tabla determinada.

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Primeras impresiones

Las primeras semanas son las más «duras»: en ningún momento pasas hambre, pero si estás acostumbrada a comer mal, pocas comidas y mucha cantidad, o tomarte un trozo de chocolate a media mañana y te lo sustituyen por pavo cuesta un poco. Superado este período, ahora me sorprendo a mí misma teniendo antojos… ¡de frutas! Es increíble cómo cambian nuestras costumbres: no sólo redescubres nuevos alimentos sino que ideas diferentes y sanas formas de elaborarlos. Realmente disfrutas comiendo y, una vez que llegado el cheat meal, saboreas muchísimo más una onza de chocolate, por ejemplo, por muy pequeña que sea.

Los hábitos cambian y la planificación también. A la hora de hacer la compra debes fijarte mucho en el etiquetado y comprar alimentos de calidad (y a ser posible ecológicos porque tienen más nutrientes), dividir las comidas en tuppers (en mi caso al estar todo el día fuera de casa llevo todo en una superbolsa térmica) y no saltarte ninguna, buscar alternativas saludables si sales con tus amigos…

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Otra cosa que me ha pasado y me ha llamado muchísimo la atención es la reticencia e insistencia por parte de algunas personas de mi alrededor por las buenas costumbres que he ido adquiriendo. «¡Estas sufriendo porque quieres!», «¿para qué te tomas el pollo a la plancha, si no necesitas estar a dieta?» o “¿es que quieres convertirte en una marimacho de gimnasio?”. Realmente no se dan cuenta de la importancia de llevar a cabo una buena alimentación y asocian determinados alimentos a perder peso, o a estar insana. Un estilo de vida nuevo, muy saludable, que me gusta y que me siento bien llevándolo a cabo, y que para mí, desde hace mucho tiempo, ha supuesto la mejor inversión.

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